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Comunicación emocional: Marketing directo… al corazón

No confundamos, en las llamadas ‘experiencias de usuario’, la remuneración emocional con la puramente comercial.

Fuente: Lasblogenpunto

Cuando hablamos de ‘empatía’ no hay distancias…

Y no las hay porque hablamos de emociones, sentimientos, sensaciones… Argumentos que no quedan mediatizados, ni devaluados por el simple hecho de una distancia física.

Y es que, la comunicación que trata de llegar al corazón del público -la bien construida y argumentada-, es capaz de trascender más allá del soporte en el que se articula y proyecta. Tanto es así, que incluso llega a superar las barreras racionales y de prevención del usuario, hasta penetrar en su capa emocional más íntima y privada.

Conseguir despertar un sentimiento se convierte de esta forma en el mejor de los argumentos sobre el que articular una buena comunicación de marca. Un argumento que no sólo tiene la capacidad de trascender y ser apetecible para el público, sino que además tiene cuenta con una enorme capacidad para convertirse en memorable.

Tal es su poder, que cada vez son más las marcas que lo intentan… aunque eso sí, no todas lo consiguen.

Por desgracia, las llamadas ‘experiencias de usuario’ tienden a confundir la remuneración emocional con la puramente comercial. Un error que termina matando el sentimiento, al convertirlo en una mera transacción de intereses: ‘tú quieres una experiencia, pues yo te la ¿regalo? buena, bonita y barata, a cambio de tu participación y de tu imagen, por supuesto’.

De este modo, comprobamos cómo se ha instaurado una tendencia ‘experiencial’ que confunde el tocino con la velocidad, y que interpreta las acciones como una simple excusa, destinada a convertir en víctima al usuario. Tanto es así, que el público pasa a ocupar el papel protagonista de una especie de ‘chanza’ publicitaria con intención viral, que debería dar pie a un debate sobre los límites éticos de este tipo de iniciativas.

Ahora bien, aquellos casos en los que la comunicación emocional ha sido bien entendida, el resultado supera con creces cualquier expectativa. Y lo hace, sin necesidad de someter al público objetivo a ninguna situación extrema y/o desagradable… Todo lo contrario, la persona no sólo se convierte en protagonista de sus propias emociones, sino que sirve de correa de transmisión con quienes lo comparten en directo o en diferido.

Acciones que ponen en escena la inteligencia emocional de la marca, sirviendo en plato cálido todo una experiencia ‘cercana, empática y, sobre todo, asumible’, que enriquezca la relación con el usuario, le aporte un valor diferencial y exclusivo y sirva como incetivadora de ‘engagement’ para otros usuarios.

Ese es el caso de la propuesta de la cadena hotelera Atlántica Hotels en Brasil, que ‘interpreta’ magistralmente las necesidades emocionales de su público, extrae los valores fundamentales con los que éste se identifica -la familia- y los viste en forma de ‘experiencia emocional exclusiva, sorprendente y memorable’.

En este caso, los creativos nos demuestran cómo una marca puede desarrollar una acción que no sólo no lesione la imagen del usuario, sino que le lleve a un terreno en el que sus sentimientos le engrandecen. Atlantica Hotels no cae en el error de mercantilizar en exceso dichas emociones, ya que simplemente ‘establece un medio’ -un app en Facebook- para que sean los usuarios los que decidan qué, cómo y cuándo hacer uso del mismo, estableciendo al mismo tiempo un vínculo de complicidad con el usuario y su entorno más personal.

En definitiva, si una marca realmente quiere acortar distancias el su público, no hay mejor camino que diluir su lado puramente comercial y empezar a hablar con el corazón… Porque, cuando hablamos de comunicación emocional, la venta ya no tiene que ser el objetivo, sino la consecuencia.

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Feliz Navidad. (Hazlo posible)

Si estás leyendo este post… estoy seguro que es porque tienes la capacidad, desde tu empresa o personalmente, de hacer que muchas personas, tus clientes o las personas que te rodean, se sientan más felices estas Navidades (y todos los días). Después de todo si tienes éxito, es porque consigues hacer mas felices a las personas (tú y yo sabemos que el éxito de una marca, los beneficios de la empresa, tu mismo éxito personal, reside en tu capacidad de hacer sentirse más felices a las personas con tu marca o contigo).
Mis deseos de inspiración para el próximo 2014 para que sepas conseguirlo. Si estás leyendo este post es porque los otros ingredientes ya los tienes: actitud, deseo y pasión.

Y si estás leyendo este post y has llegado hasta aquí seguro que esto te va a gustar.

Feliz Navidad y Feliz 2014 de éxitos y nuevas experiencias.

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La promoción perfecta?

Si no es así… está muy cerca.
Dale Carnegie lo decía en su famoso libro de venta y los buenos vendedores de siempre lo repiten: no hay nada que le guste más a la gente que escuchar su propio nombre.
Y llega Coca Cola y lo hace. Había visto su acción en U.K. Anunciaron su lanzamiento en España. Y aún así, sabiéndolo, sorprende. Si no es la promoción perfecta… quién da más?
Las marcas pertenecen a los clientes. A las personas. A gente como tú o yo. Y Coca Cola lo sabe. Enhorabuena.
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2013-10-03 17.20.12

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Tu eliges: ser optimista o pesimista

http://blog.fatimabril.es

Muchos de nosotros hemos pensado más de una vez (y puede que más últimamente), que ser optimista es casi imposible de alcanzar y está fuera de nuestra realidad actual.

Pero aunque pensemos que ya solo se ve en las películas, ver el lado positivo de las cosas es una actitud que puede traer beneficios tanto a nivel físico como mental.

Con este post no pretendo que al final vayamos por el mundo pensando y creyendo que todo es perfecto, dando saltitos de alegría y lanzado pétalos de rosas al caminar. Puede que en la actualidad nos sea un poco difícil ser totalmente optimistas, pero podemos aprender a afrontar nuestras diferentes situaciones diarias con una visión distinta, facilitándonos entra otras cosas, la resolución de problemas.

El optimismo es pensamiento en acción
Como vimos en el post “Cultiva el optimismo”, tanto el optimismo como el pesimismo son actitudes basadas en la manera de percibir y evaluar una situación, y sus probables resultados. El optimismo nos ayuda a salir adelante en la vida, a resolver mejor nuestros problemas y a disminuir el sufrimiento, mientras que el pesimismo nos limita, nos impide ver con claridad y objetividad el problema y su solución, aumenta el estrés, la preocupación y se transmite fácilmente a la gente que nos rodea.

Según Martin Seligman, psicólogo de la Universidad de Pensilvania, uno de los principales expertos en el estudio de las diferencias entre optimistas y pesimistas, ya citado en post: “Aprende a ser feliz: Se puede”, expone que ser optimista o pesimista está determinado, en una parte, por la herencia genética y, en otra parte por experiencias tempranas, donde importa muy mucho la responsabilidad que asumimos o no las personas, ante aquello que nos ocurre. Por tanto hay una parte donde la persona optimista se hace y debe ser responsable de aquello que le sucede, se cuestiona qué es lo que puede hacer para rectificar, mejorar o cambiar una determinada situación.

“El optimismo está muy relacionado con la responsabilidad que asumimos cada uno de nosotros ante lo que nos ocurre” Seligman

Durante 30 años en la Clínica Mayo en EEUU, estuvieron realizando una investigación con 839 personas donde extrajeron conclusiones como: que en la salud aparte de factores físicos, de alimentación, entorno…, también influye nuestra actitud frete a la vida, obteniendo datos como que los optimistas viven alrededor de un 19% más que los pesimistas. Cuando tenemos que afrontar a lo largo de nuestra vida situaciones negativas ,las personas optimistas suelen experimentar estados de ánimo menos negativos que los pesimistas, teniendo comportamientos más adaptables.

Aparte de nuestra componente genética y de nuestra actividad intencional, la felicidad y la infelicidad, se aprende y contagia de las personas de nuestro alrededor (familiares, compañeros/as de trabajo, amigos, colegas…) de manera inconsciente por observación.

“Solemos olvidar que la felicidad es una disposición de nuestra mente y no una condición de las circunstancias” John Locke
Beneficios de ser optimista
Si aprendemos a mirar el lado positivo de la vida, no sólo seremos más felices, sino que además, tendremos una mejor salud, estaremos menos estresados, viviremos experiencias más positivas…

Ser optimista nos aporta muchos y muy variados beneficios, de los cuales extraigo los más significativos desde mi punto de vista y los englobo en dos grandes grupos:

Mayor longevidad:

1. Mejora la salud. En un estudio realizado en Harvard con universitarios, determinó que aquellos que eran optimistas con 25 años, gozaban de mejor salud cuando eran mayores (45 y 60 años).

Otros estudios han asociado al pesimismo con mayores tasas de enfermedades infecciosas, mortalidad más precoz y mala salud.

Muchos estudios realizados en los últimos 30-40 años ha terminado demostrado que nuestro estado de ánimo influye de forma considerable en nuestra salud. Debemos ir interiorizando que nuestros estados emocionales negativos nos causan mucho daños a nivel físico y que nos apartan del camino de la felicidad.

2. Mejora la salud emocional. Las emociones de la persona optimista incluye el coraje, el entusiasmo, la pasión, la confianza, la esperanza; ver los errores como oportunidades para aprender, pero las personas pesimistas tiene un mayor riesgo de sufrir problemas emocionales, ya que muy a menudo el miedo, los sentimientos de culpa e impotencia da lugar a sensación de fracaso y la percepción de es imposible el cambio o la mejora.

3. Ayuda a tener menos estrés. Los optimistas creen más en sí mismos (tienen más confianza), en sus capacidades, habilidades…, y eligen sus pensamientos siendo éstos más positivos. Ven los acontecimientos negativos como algo que pueden superar (ya les cueste más o menos). Al creer en sí mismos, son capaces de asumir más riesgos, atrayendo más sucesos positivos a sus vidas a causa de su actitud.

Mayores logros:

4. Aumenta la Persistencia. El doctor Mark Albion en su fantástico libro “Vivir y ganarse la vida” (el cual recomiendo) comenta que el optimismo favorece el pensamiento, el aprendizaje, la curiosidad y la flexibilidad mental. El optimismo alude a la capacidad de anticipar expectativas de futuro, animándonos a insistir y persistir en el esfuerzo, llevándonos a una actitud de reto, y motivación a hacer cosas en ausencia de resultados inmediatos, pudiendo tener más probabilidades de tener éxito.

Las personas pesimistas suelen esperar a que las circunstancias externas cambien por sí solas. En ciertos casos puede ser positivo, pero en otras situaciones, debemos iniciarnos a la acción. Cuanto más optimistas seamos, más capacidad para discernir cuando ser más persistentes o cuando no.

5. Mejora la calidad de nuestro trabajo. El optimismo ayuda a trabajar de manera más inteligente, (independientemente del área), ya que ver las situaciones de manera positiva hace que nos enfoquemos mejor en lo que debemos hacer, utilizando más activamente nuestras capacidades y aptitudes para lograr nuestro cometido.

6. Mejora los resultados académicos. En la Universidad de psicología de Kansas, el doctor Zinder, realizó un estudio donde quedó reflejado que el rendimiento académico de un alumno depende más de su actitud que de su cociente intelectual, obteniendo mejores resultados los alumnos que tenían una actitud optimista y positiva.

Por tanto el optimismo…

Se aprende (y se enseña)
Es una elección (también se puede optar por ser pesimista)
Es responsabilidad
Es “no resignación”
Es nuestra “segunda oportunidad”
Es aprender a “vivir con sentido” (tener un propósito, una razón…)
Es una medicina natural que nos permite vivir más y mejor
Es el mejor aderezo emocional
Tu eliges: Optimista o pesimista
Potenciemos nuestros pensamientos positivos. Pensar que todo irá bien y actuar con confianza cuando aparecen las dificultades no es una utopía, sino una opción que nos ayudará a sobrellevar las adversidades y resurgir más rápidamente (incluso saldremos más fortalecidos). Pero no nos debemos dejar embargar por el positivismo, que nos hace creer que las cosas van a ir bien porque sí, sin hacer nada para provocarlas.

Ser optimista implica una decisión sobre la manera de vernos a nosotros mismos y a nuestra vida, a los demás y al mundo. Es tomar una decisión sobre la realidad que queremos vivir, sobre la manera de aprender y afrontar los acontecimientos que nos pasaron, nos pasan y nos quedan por vivir.

“Las personas más felices no tienen todo lo mejor, sino que hacen lo mejor de todo”. Anónimo

“Conviértete en tu propia versión de un optimista. Si no puedes entrar por una puerta, ve hacia otra, o inventa una. Y piensa que algo magnífico vendrá, no importa cuán oscuro sea el presente” Anónimo

Recuerda que “En un entorno deprimido, las personas con ilusión marcan la diferencia” Luis Galindo

Os comparto estos fantásticos videos de Eduar Punset donde entrevista a Tali Sharot experta en Optimismo en la University College London, y donde Elsa Punset nos enseña a “cómo entrenar nuestro cerebro” para que sea más optimista.

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El problema nunca es el dinero

La crisis en España y, sobre todo, los últimos años de bonanza económica (ilusoria ahora pero real entonces) nos han hecho pensar que el problema que hay que afrontar para nuestra situación, para nuestro futuro, y para el de nuestros hijos, es un problema de dinero. Y si hay dinero se acaba el problema. Y eso no es cierto, en mi opinión es al contrario.
El dinero no tiene conciencia, no tiene corazón, no tiene sentimientos. El problema es de la sociedad, que es la suma de todas las individualidades. Y por eso hablamos de que entre todos podemos. Pero todos tenemos que cambiar. Es un problema de actitud. Un cambio de actitud basada en valores individuales y sociales que no tienen que ver con el dinero y que aportan valor a toda la sociedad.
El problema nunca es el dinero. El dinero es una consecuencia, no el origen.
Yo me dedico al marketing, y estudio las tendencias sociales que son el origen de los comportamientos. Cuando estudiamos las tendencias estudiamos también los valores que la sociedad, las personas, más valoran (y aquí si vale la redundancia), porque cuando se estudian las marcas y su valor estamos estudiando las necesidades vitales, lo que las personas quieren, desean, les hace más felices.
Y desde hoy escribiré de esos valores y de la actitud.
RESPETO! Palabra muy repetida como valor fundamental de las marcas… y de la sociedad, es decir, de las personas. Tolerancia, asertividad (palabra muy de moda que a veces intenta sustituir a la palabra tolerancia pero que además de no ser lo mismo se utiliza, en muchos casos, por ser nueva, no porque se entienda ni se practique), democracia (que aún no entendemos porque confundimos aún la palabra libertad con la palabra libertinaje).
Yo soy un antiguo (ya está, hay que acabar conmigo, no estoy de moda) pero me gusta abrir la puerta y que pasen antes las mujeres (debo ser un machista) y también el resto de personas. Y esto es por respeto. Y esto no esta de moda. Pero lo pedimos a las marcas. Ummm hay que cambiar la actitud. Son gestos que se suman y acaban convirtiendo la sociedad en más tolerante.
EL FUTURO ES DE LAS MUJERES! Porque sus valores están más cerca del amor, es decir, del amor a los demas (el único que puede llamarse amor, el resto es egoísmo). Ellas tienen más sentido común.
Ser positivo, ser luchador, la cultura del esfuerzo, el orgullo de lo que haces,…
Hablemos de valores con mayúsculas. Os animáis?

Como decía Andrés Montes, y ahora más que nunca: “La vida puede ser maravillosa”. Depende exclusivamente de cada uno. De todos.

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Arte y tecnología

No es nuevo pero merece la pena recordarlo.

5 minutos para la inspiración!

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